jueves, 18 de marzo de 2010

El hembrismo

Para empezar, es importante hacer una correcta distinción entre “feminismo” y “hembrismo”, pues se trata de conceptos que no están lo suficientemente claros en la sociedad actual.
En primer lugar, el hembrismo, hace referencia a un parcialismo discriminatorio claramente favorable a la mujer en acciones u opiniones, o bien a una actitud de prepotencia de las mujeres respecto a los hombres.
De esta manera, podemos afirmar, que el hembrismo es el equivalente al machismo de los hombres, pero aplicado a la mujer.
Por otro lado, el feminismo, es el movimiento de carácter tanto ideológico como político, que lucha por la igualdad entre ambos sexos, pues hace apología de los derechos igualitarios tanto de hombres como de mujeres.
Quizá el error a la hora de identificar estos conceptos es debido a que el feminismo se ha posicionado hasta ahora en defensa de la mujer, pues en la sociedad siempre ha sido ésta quién sufría más discriminación. No obstante, es importante recalcar que el feminismo no busca la supremacía de la mujer respecto al hombre como hace el hembrismo, sino que busca la justa igualdad.
Para una mayor comprensión de los conceptos anteriores, la imagen que figura abajo nos lo aclara.

Juguetes sexistas, ¿ niños sexistas ?

A continuación os presento una serie de cuestiones planteadas por la Asamblea permanente de los Derechos Humanos ( APDH ) dentro del Seminario de Educación para la Paz titulado " Aprende a jugar, aprende a vivir ".

http://www.apdh-argentina.org.ar/paz_y_desarrollo/index.asp




1. ¿Por qué forzar a las niñas a jugar con juguetes (que tradicionalmente se consideran de niños y viceversa) cuando espontáneamente no lo harían?



No se trata en ningún caso de imponer nada, ni de forzar a nada, ni a nadie y tampoco de prohibir, en realidad el problema estriba en considerar «espontáneo», «innato», «connatural» algo que es «aprendido», «educacional» y «cultural». Nuestros niños/as imitan pautas de conductas observadas en los mayores, asumen los roles vividos en sus casas; en el colegio, en la calle y los reproducen fielmente. Del mismo modo interiorizan la valoración que estos roles adquieren en la sociedad. Lo importante es ofrecerles nuevos patrones y modelos de relación entre géneros.

No consiste tanto en que los niños deban jugar con muñecas y las niñas con coches, como en superar la dualidad tradicional «esto es de niños» y «esto es de niñas», y permitir que los juguetes sean empleados por ambos sexos indistintamente; de hecho, si observamos la realidad, aunque tantos niños como niñas juegan con muñecos, es una necesidad. El que unos muñecos sean para niñas y otros para niños es culpa nuestra. Sería conveniente fomentar el deseo en las/os menores de romper barreras o cotos privados así como la curiosidad por lo desconocido, lo nuevo, lo no experimentado y comprobar vivencialmente lo atractivo que pueden resultar estas nuevas actividades.



2. ¿Qué pasa cuando a un niño que intenta jugar a las casitas o a las muñecas le discriminan y le llaman nena?


Cuando a un niño lo llaman «nena» nos tenemos que preocupar por el valor que tiene este insulto para él. Esta burla no tendrá tanta repercusión en un niño que observa que sus modelos referenciales, personas que admira (padre, hermano, un amigo, su profesor) realizan con gusto y satisfacción aquellas actividades por las que a él le llaman nena. Aunque la existencia de estos patrones es primordial, será necesario que además el niño tenga confianza en sí mismo y que reforcemos su auto-aprecio, su autonomía, etc. No olvidemos que la educación para una sociedad no-sexista exige una educación para la resolución de conflictos y esto podrá realizarse de forma positiva, creativa y constructiva en la medida que el niño tenga seguridad en sí mismo y en el medio que le rodea.

Aunque los patrones de comportamiento se buscan en personas del mismo sexo, esto no significa que educadores de otro sexo no puedan realizar una discriminación positiva hacia actitudes y comportamientos tradicionalmente clasificados como del «sexo contrario», así será muy valiosa su aportación cuando resalten y ensalcen manifestaciones de ternura, de sensibilidad, de tacto, de preocupación por los compañeros y compañeras, etc. por parte de los niños. Fomentar nuevas capacidades psicológicas, manuales, físicas e intelectuales no sólo favorecerá la convivencia entre sexos, sino que además enriquecerá a las niñas y a los niños como personas.


3. Cambiar los juguetes antes de que cambie la sociedad, ¿no es empezar la casa por el tejado?

La realidad que vemos es que nuestra sociedad está en un proceso de cambio, y los juguetes presentan la sociedad de hace 20 años, pero no la de ahora. No es cierto que la mujer esté actualmente encerrada en casa y no tenga otra opción profesional. No es cierto que los hombres no cambien pañales o den de comer. No es cierto que la familia «normal» tenga padre y madre. Y cada día que pasa estas afirmaciones van a ser menos ciertas. El hecho de que los mass-media, la publicidad, los cuentos infantiles sigan dando una imagen del pasado es algo ante el que poco podemos hacer, tan sólo no comprar o no mirar. Pero de los juguetes que compramos somos totalmente responsables. ¿Los juguetes que regalamos a nuestras hijas/os son juguetes para el pasado, o son juguetes para el futuro?.


4. Las niñas al integrarse en los juegos de «sólo para chicos» se sienten en inferioridad de condiciones: fuerza, agilidad... ¿no es esto más contraproducente, sobre todo para la autoestima, que el simplemente no jugar?

No es cierto que las niñas sean menos ágiles que los niños y es muy discutible que sean menos fuertes. Para saltar a la goma de hecho se necesitan habilidades complejas y diversas, tanto o más que para jugar al fútbol. Lo que sucede normalmente cuando una niña intenta jugar al fútbol por primera vez es que argumentarán que juega mal porque «es niña», por el contrario cuando un niño juega por primera vez, le dirán que es novato y patoso; contra ésto podrá luchar e intentar superarse, contra «ser niña» no se puede hacer nada, excepto ser conscientes de que eso no es ninguna limitación real para realizar cualquier tipo de actividad, sino un estereotipo cultural.

No debemos olvidar, no obstante, que si bien 'las niñas sufren las consecuencias de unos estereotipos que acortan y limitan sus potencialidades, los niños sufren las exigencias impuestas por la sociedad a los «machos», que en muchas ocasiones pueden ser asfixiantes y originar complejos.


5. Puesto que las niñas son las que generalmente se integran dentro de los juegos de los niños y no tanto al contrario, ¿cómo lograr que aparezca interés por parte de los niños hacia juegos considerados de niñas?

Es lógico que para las niñas sea más fácil ju_ gar a juego de «niños» que al revés, ya que existe una actitud generalizada, inmersa en todos los aspectos culturales y sociales, de desvalorizar aquellas tareas, valores y capacidades asignadas a las mujeres. Tendremos que revisar nuestro papel como educadores/as, los valores explícitos e implícitos, y desde un análisis crítico trabajar para la consecución de un verdadero cambio de actitudes, No es el mejor camino para lograr que los niños salten a la comba tener que decirles que los boxeadores, para mantener su fuerza física, realizan este ejercicio muy a menudo.

Aunque los mensajes de discriminación por sexo no dependen tan sólo de nosotros/as (existe multitud de emisires a los cuales son sensibles: familia, medios de comunicación, calle, escuela".) deberemos ir facilitando y potenciando que los juguetes y juegos no reproduzcan roles tradicionales discriminatorios y que puedan ser utilizados del mismo modo por niñas y niños.

Que esta potenciación comience muy pronto, y que todas las personas que intervienen en la educación de un niño/a sean coherentes con esto son las claves del éxito.

... y la Navidad trajo el sexismo.

En las fechas navideñas es cuando comienza, verdaderamente el gran bombardeo en la televisión con anuncios de juguetes para niños, por eso la mayoría de las tesis que aportan información sobre este asunto han sido creadas desde este punto de vista - venta de juguetes en Navidad y Reyes -. Pero con ello no quiero decir que a lo largo del año no se saque algún anuncio de vez en cuando por la TV sin cumplir estas condiciones, es más, lo más seguro es que si vemos al muñeco al que se le quita el pañal o el nuevo "superman" en manos de un niño en Abril, también lo veremos el 10 de Diciembre y el 3 de Enero ( por decir unas fechas ).


La televisión es un medio que si no se utiliza con responsabilidad, crítica y medida puede ser muy peligroso. Los niños han de saber que la televisión tiene cosas buenas y cosas malas. No es necesario “censurarles” todo lo que opinamos que pueda ser perjudicial para ellos, sino enseñarles a distinguir, a seleccionar, a ser críticos con lo que la “caja tonta” emita. Es muy peligroso dejar a los niños frente al televisor sin ningún control, ya que son “esponjas” que todo absorben, y se encuentran en un momento de formación intelectual y de la personalidad. Los niños pequeños tienden a tomar como modelos a las personas que tienen más cerca, normalmente los padres, profesores, amigos. Pero la televisión se está convirtiendo en protagonista en la vida de los niños, y también toman modelos de ella. Los niños que aparecen en los anuncios son modelos que reproducirán. Respecto a los anuncios de juguetes, es fácilmente observable el sexismo que en ellos aparece. Están bien diferenciados los juguetes de niños de los de niñas, y esto hace que los niños y las niñas asuman cada uno su papel correspondiente, antes de que ellos puedan decidir por sí mismos qué quieren ser, cómo quieren ser, y a qué quieren jugar. Es enorme esta influencia de los anuncios en la infancia. Muchas veces hemos oído a algún niño decir que no juega a un juguete determinado porque es de niña (no porque no le apetezca) o una niña no querer jugar a juegos de niño.


-> NIÑA ROSA, NIÑO AZUL.

El lenguaje utilizado es especialmente destacable. “En los anuncios para niñas, las voces en off son de niñas, con ese aire cursi, mientras que en los de niños la voz suele ser la de un hombre adulto”, vendiendo el estereotipo de acción, de velocidad, con un lenguaje más agresivo. Los de las niñas aparecen siempre con colores en tonos pastel (rosa o celeste), música lenta, y principalmente son juguetes como muñecas, cocinitas, plancha, etc. Las niñas aparecen guapas y bellas, metidas en el papel del ideal de perfección, e incluso a veces maquilladas. El papel de la niña es pasivo y de servidumbre, aparecen normalmente vestidas de rosa, sin otra ocupación o inquietud que darle un biberón a un muñeco, por supuesto, sonriendo inmensamente felices.






En cambio en los anuncios de los niños podemos observar colores fuertes (rojo o azul), música agresiva y los juguetes suelen ser robots, camiones, armas. Los niños, al contrario que las niñas, en la publicidad juegan dando saltos, luchando y gesticulando con expresiones agresivas. Tienen el papel activo de salvar al mundo o de atacar con un “super dragón”, aparecen como superhéroes salvadores de universo.






Unos piensan que lo que se está produciendo es en parte derivado de la dejadez de las administraciones públicas, porque a pesar de estar promoviendo numerosas acciones en pos de la igualdad, han descuidado la publicidad infantil. Las y los niños están muchas horas delante de la televisión, e imitan lo que ven. Se promueven modelos y se consolidan pautas estandarizadas de género. Ni siquiera los juguetes más modernos se libran. Las consolas, cuando se ofrecen para niñas, son rosas, y los juegos sobre futuras profesiones reproducen una vez más los roles: mujeres enfermeras o profesoras.






Hay otra discriminación más que notable:la multiculturalidad tampoco aparece representada, no se muestra nuestra realidad social.
Seguimos anclados en estereotipos clásicos. Los anuncios siguen promoviendo conductas de género, estableciendo por un lado estereotipos de belleza femenina, fijados como símbolo del éxito, y por otro alejando a las mujeres de los espacios profesionales de prestigio social, y asignándoles roles de limpieza, cuidados y alimentación familiar. Más de la mitad de los juguetes anunciados en la publicidad observada motivan el juego con separación sexista.

Los juegos de mesa y educativos son los que generalmente ofrecen pautas igualitarias.




Para Elena Blanco Castilla es necesario tomar medidas efectivas en contra de esta práctica. Es aconsejable una reforma de la Ley General de Publicidad, porque su forma mercantil no parece la más indicada para regular y controlar el producto final. Hace falta una ley que defienda los derechos de los receptores del mensaje. “Estamos viviendo una evolución, pero para atrás”, sentencia Elena Blanco Castilla, subdirectora de la Cátedra UNESCO de Comunicación de la Universidad de Málaga, España, y miembro del Consejo de Administración de Radio Televisión de Andalucía. Según un estudio realizado por la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) sobre publicidad de juguetes, “Los anuncios de juguetes refuerzan roles sexistas entre niños y niñas. Imponen a los niños qué juguetes han de tener, juguetes de niñas o de niños, como si por ellos mismos no fueran capaces de determinar qué les gusta.”


-> EN CONCLUSIÓN.

Los medios de comunicación, especialmente la televisión, se han convertido en un agente más socializador de los niños. Además de la familia y la escuela, la televisión forma parte de la vida de los niños, muchas veces más de lo necesario. La influencia que los pequeños pueden tener de ese medio de comunicación ya imprescindible en la vida de muchos, es inmensa, y por ello se ha de controlar. Es fácil para padres y profesores tomar como recurso de entretenimiento, pero es mucho más, y como tal se ha de tratar. El fondo del asunto es que no se debe mirar a otro lado, seleccionar la televisión que consumimos y sobre todo, la que consumen los niños es fundamental para tomar las riendas de su educación. Como bien dicen los estudios, los anuncios de juguetes que aparecen en televisión son sexistas. El deber de los padres y educadores es el de estar informados para así poder actuar ante la situación que vivimos hoy día, ante el avasallamiento de los medios de comunicación, y hacer que los niños sepan diferenciar la realidad en la que vivimos con la que aparece en la pantalla, y así construir su personalidad creando su rol a partir de valores como la igualdad y la solidaridad sin dejarse influenciar por el espíritu consumista e individualista que ofrecen muchos anuncios de televisión.

Evolución de la mujer en la publicidad

1890 a 1910:
- La imagen de la mujer se representaba con prósperas y abundantes mujeres en el campo.
1920:
- Se promueve la imagen de la mujer nacionalista.
1930:
- Se utilizan imágenes femeninas positivas que motiven a la gente después de la gran depresión.
- Comienzan a usarse modelos curvilíneas.
1940:
- Se usa la imagen de la mujer para mostrar lo vulnerable y valioso que puede ser el país en caso que los ataques entren a EE.UU.
1950:
- La mujer tiene poder de compra limitado.
1960:
- La publicidad se abre al sexo la juventud y la liberación.
- La imagen de a mujer abre el espectro desde voluptuosa a sofisticada o hippie.
- La aeromoza es la imagen de la mujer moderna, trabajadora, sofisticada, pero realizando labores de servicio.
1970:
- El lugar de la mujer es la casa.
- No toman decisiones importantes.
- Se abre la publicidad a más grupos étnicos.
1980:
- Es el punto más alto de las mujeres como objeto sexual.
- Mujeres sexys anuncian productos diseñados para el hombre.
1990:
- La mujer se preocupa por su cuidado personal.
- Enfatiza el cuidado del cuerpo.
2000:
- La mujer es independiente, puede vivir sola y compra productos de consumo para su placer.
- Mujeres "inteligentes" anuncian productos para mujeres "inteligentes".

La mujer en la sociedad española

Según las estadísticas de 1878, el número de mujeres que sabían leer no superaba el diez por ciento. En 1850, en toda España se contaba con 4.066 maestras, de las cuales solamente 1871 ejercían su profesión con título, cobrando un tercio menos que los maestros, de acuerdo al Real Decreto de 1847.
En 1857, fue promulgada la Ley de Instrucción Pública, que establecía la creación de escuelas para niños y niñas, dos por municipio, con una población no inferior a 500 habitantes; en municipios que no alcanzaron esta cifra, se admitía una sola escuela, pero respetando la norma de separación de los alumnos de distinto sexo.
En 1858, se creó la Escuela Normal de Maestras con pocos medios y con una serie de asignaturas limitadas a la lectura, gramática, aritmética, religión, pedagogía y labores.
Por todas partes imperan las teorías que sobre la educación de la mujer fueron puestas en vigor en el siglo XVIII, en las que se defenderá una mejor preparación de ésta que la capacitara para ser mejor esposa y madre; teorías que si en el pasado siglo fueron un paso adelante muy positivo, en el XIX debieran haberse dado por superadas. La idea de que la mujer tenía igual derecho que el hombre a la educación en cuanto que individuo, era compartida por muy pocos.
Un ejemplo de este retraso lo tenemos en obras como la de la vizcondesa de Barantes, titulada Plan nuevo de educación completa para una señorita al salir del colegio y El casamiento, del modo de verificarlo con acierto y La mujer, apuntes para un libro, de Severo Catalina.
Sin embargo, ya en los primeros años del reinado de Isabel II aparecen los primeros doctrinarios socialistas que, discípulos de Fourier y afincados en Cádiz y Barcelona principalmente, asumirán desde el primer momento la defensa de los derechos de la mujer y la denuncia de la injusticia a que se ve sometida.
Joaquín Abreu escribirá artículos sobre la condición femenina en El Nacional de Cádiz, y en Barcelona, N. Monturiol, como se verá más tarde. También aparecerán las primeras mujeres relacionadas con las ideas del socialismo utópico, como María José Zapata y Margarita de Celis.
Con la Restauración de 1875 la Iglesia recuperó la influencia en materia de educación. Ya se vio la actitud del ministro de Fomento, Osorio, contra los profesores universitarios seguidos de Sanz del Río, que dio lugar a la expulsión o retirada voluntaria de los que llevaron a cabo la fundación de la Institución Libre de Enseñanza.
En 1872, de 7.900.000 mujeres sólo 716.000 eran capaces de leer y escribir, a pesar de que la mano de obra femenina era algo superior al 20 por 100.
Ante el desinterés de los sucesivos gobiernos por la instrucción de la mujer, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer llevó a cabo campañas para la reforma de la educación, que dieron como resultado el cumplimiento, en 1877, del artículo 114 de la Ley de Instrucción Pública de 1857, por el que se recomendaba la creación de Escuelas Normales de provincia.
Con dos decretos de 1882, se lleva a cabo la reforma de estas escuelas dejando en manos de las maestras la dirección de las Escuelas de Párvulos. Las reformas, sin embargo, no obtuvieron el eco esperado, razón por la cual cuando los conservadores formaron gobierno, las medidas restrictivas tomadas por el ministro don Alejando Pidal, tampoco fueron debidamente contestadas por las personas afectadas.
Hay que comprender que muy pocas personas estaban capacitadas por aquellos años para calibrar las consecuencias de cualquier medida educativa, ya que por entonces los hombres analfabetos superaban el 61,5 por 100 y las mujeres el 81,2 por 100.
Por otra parte, leyendo los artículos de Concepción Sainz de Otero publicados por la Escuela Moderna (tomo XIII, bajo el epígrafe «El feminismo en España»), al referirse al éxito de la Escuela de Institutrices, fundada años antes por Fernando de Castro, nos dice que la mujer soltera ya no se queda para vestir santos, se queda para ejercer de maestra, de secretaria, de enfermera, de bibliotecaria…, a pesar de la falta de interés por la cultura de gran parte de la sociedad.
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es el primero de la historia de España en haber establecido una distribución de carteras ministeriales entre sexos con 50 por ciento de cargos ocupados por mujeres, medida criticada por muchos ya que se basa en colocar a políticos, en este caso políticas, en el gobierno «por cuota del 50%», en lugar de colocarlos por su valía y formación, a lo que se contestó desde el gobierno que nunca antes se había dado la oportunidad en un gobierno de España a las mujeres, a demostrar su valía en las mismas condiciones que a un hombre y que la sociedad de hoy en día está sobradamente preparada. Todos los cargos de gobiernos anteriores eran ocupados por más hombres que mujeres, aunque la presencia de mujeres era cada vez mayor, coincidiendo con una mayoritaria incorporación de éstas a la universidad y después a la actividad política mediante la afiliación y una mayor experiencia y formación para la actividad política.

Y llegó la hora!

Las mujeres han asumido, unas de forma voluntaria y otras como víctimas de las circunstancias, y también han realizado en la historia roles que hoy, en las circunstancias históricas actuales, es necesario revisar porque las condiciones han variado y el cambio de mentalidad, los avances científicos, los avances tecnológicos, la secularización, han dado lugar a un cambio de valores y una nueva forma de vida de las personas.

El mundo de las mujeres hasta hace apenas un siglo, se reducía al hogar, y su papel en la sociedad se limitaba a ser buena hija, buena madre y buena esposa. El mundo, fuera de las paredes de la casa, no era para ellas, no les estaba permitido- sino que lo vivían a través de la ventana de su casa. Eran las eternas espectadoras, nunca la primera actriz.

Carmen Alberdi (2002) en la conferencia "La igualdad nos dará una sociedad mejor" afirma: "hemos vivido en un pacto social por el que el hombre y la mujer tenían papeles predeterminados en la vida, el hombre el poder y a la mujer la reproducción y la casa, a la mujer se la asociaba además con fragilidad, sumisión, ligereza, propiciando estereotipos que se han arraigado". En la misma conferencia insistió en la necesidad de un cambio social que termine con la pobreza de capacidad, es decir, de la carencia de instrumentos y preparación que mantiene a la mujer alejada del poder y de los ámbitos de decisión, debiendo compartir la mujer con el hombre el espacio público y privado.

Así mismo, Victoria Camps (1998) afirma que el siglo XXI será el siglo de las mujeres, ya que hoy nadie puede detener el movimiento surgido para la igualdad de oportunidades. También afirma que aún hay hoy grandes obstáculos para alcanzar esa igualdad, ya que en la vida privada se sigue discriminando a la mujer y el acceso de la mujer a cargos y puestos de mayor responsabilidad avanza muy despacio.
En el transcurso de las dos últimas décadas se ha pretendido estar atentos a las situaciones de discriminación que se producen tanto en nuestras aulas como en el entorno socioeducativo, en el mundo de trabajo y en general, en la sociedad. Y la discriminación sexista ha sido, sin duda, una de las situaciones más cuidadosa y permanentemente abordadas.

“Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del evangelio pueden ayudar mucho a que la humanidad no decaiga” (Mensaje del Concilio a las Mujeres, 8 de diciembre de 1965: AAS 58,1966 13-14).

La frase está en presente. Nos interesa recordarla pues insiste en que es ahora cuando la vocación, la misión de la mujer se puede cumplir en sí misma y en la sociedad con toda su fuerza y en todas sus dimensiones.

El tiempo que vivimos, como nunca antes en la historia, ofrece a la mujer que siente la necesidad y el deseo de penetrar el campo profesional, amplias posibilidades para hacerse presente en la sociedad, con todo su «genio femenino», es decir, con todas las cualidades y riquezas de su feminidad. Ella puede, ahora, ejercer un influjo creativo, renovador, humanizador, en todos los ámbitos de la vida social: empresa, política, ciencia, medicina, educación, cultura, medios de comunicación, etc.

El mundo de hoy, por lo tanto, se abre ante la mujer, como un campo, para que ella plante la semilla de su feminidad y ésta pueda dar fruto. La mujer puede salir, prolongar su «don de sí» más allá de su ámbito familiar, como una forma de multiplicar su capacidad de donación y, con ello, su realización como mujer.

Pero este «salir» para hacerse presente en la sociedad, no es sólo un medio para que ella se realice. Es, de igual manera, un beneficio para la misma sociedad. El mundo de las empresas humanas, de las decisiones humanas, de la cultura y la comunicación, necesita enriquecerse de todo aquello que la mujer puede aportar. Necesita precisamente de «lo femenino». Y necesita lo femenino no para suplir «lo masculino» sino para complementarlo, para potenciar y enriquecer el «todo» de la sociedad humana. Por eso es importante, antes de describir este horizonte de proyección, que la mujer se descubra necesaria para el mundo «en tanto que mujer». Aún cuando ella no perciba que es necesaria, cuando falta la mujer en un hogar, se nota, y los hijos son los primeros que la echan de menos haciendo ver cuánto la necesitan. De la misma manera nuestra sociedad, aunque no lo diga, echa de menos «lo femenino».

El primer papel de la mujer en la sociedad consistirá, por tanto, en que sea ella misma. Con toda su identidad, con toda su feminidad. Es verdad que muchos sistemas y estructuras deben cambiar. Es verdad que todavía no se reconoce del todo que la mujer es necesaria en determinados ámbitos de la sociedad. Pero también es verdad que la mujer no siempre ha luchado por penetrar las esferas sociales en tanto que mujer. O se ha quedado al margen, o, cuando se ha metido dentro, llámese mundo profesional o político, lo ha hecho disfrazándose de varón.

Queremos anotar, sin embargo, que esta participación directa de la mujer en la sociedad, más allá de la esfera familiar, de ninguna manera debe pensarse como algo obligatorio e indispensable para todas las mujeres.

Habrá mujeres que desearán entregarse de lleno a su familia sin realizar ningún trabajo profesional fuera del hogar. Si la mujer siente que así está llamada a realizar su don de sí, debe hacerlo con seguridad y satisfacción. En esa misión de madre y educadora ella florecerá en toda su feminidad y se realizará como mujer. Obligar a la mujer a trabajar fuera del hogar sin permitirle opción sería concebir la realización de su identidad en términos de productividad y no de donación personal.

En este caso, sin embargo, es ciertamente recomendable que, en la medida que sus obligaciones familiares se lo permitan, ofrezca su aportación a la sociedad colaborando en obras de solidaridad, promoviendo el bien común y fomentando los valores humanos auténticos entre la gente que la rodee.

Como no nos es posible tocar cada una de las posibles profesiones o actividades en las que la mujer se puede proyectar, trataremos de agruparlas en los siguientes ámbitos. El mundo de la educación sería otro campo de proyección social por ser la educación parte de la vocación de la mujer, como una expresión y prolongación de su maternidad. Tratamos en último lugar el tema del equilibrio entre la vida familiar y trabajo por ser uno de los retos principales que tiene la mujer de hoy de cara a su misión en la sociedad.

Aunque hablemos exclusivamente de la mujer y del papel que esta desempeña, también hay hombres que luchan por alcanzar algún día dicha igualdad.
A continuación os dejamos la dirección de una organización hecha por hombres y para hombres que buscan inculcar ese valor de igualdad.
www.ahige.org

pero...¿Qué es sexismo?

Se llama sexismo a la discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro. El sexismo tiene variantes como el machismo, el hembrismo y otros.
Ciertas formas de discriminación sexual son ilegales en muchos países, pero casi todos tienen leyes que otorgan derechos, privilegios o responsabilidades especiales a uno u otro sexo.
Más adelante se explican las principales formas de sexismo entre las que destacan, como ya dijimos, el machismo y el hembrismo, las cuales están delimitadas por el feminismo, el cual es el que aboga por la igualdad entre hombres y mujeres.