MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Instituto de la Mujer, adscrito al Ministerio de Igualdad, firmará este año un convenio con el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco) para "corregir los usos sexistas del lenguaje de las páginas web de la Administración General del Estado", según informó este martes la directora del instituto, Laura Seara.
La responsable del órgano realizó este anuncio en su primera comparecencia en la Comisión del ramo del Congreso de los Diputados. Además, dijo que, "como parte de esta colaboración con el Inteco", se presentará "en breve" un informe sobre la utilización sexista y discriminatoria del lenguaje en estas páginas web.
Asimismo, indicó que el Instituto de la Mujer, que "reordenará próximamente sus funciones y sus políticas" a través de un Real Decreto, está elaborando una guía sobre el sexismo lingüístico en el ámbito deportivo.
"DIRECTORIO DE LIDERESAS"
La directora del Instituto de la Mujer también anunció la creación de "un directorio de lideresas españolas" en el extranjero "mediante un banco de historias de vida de mujeres emigrantes", y promoverá un encuentro de españolas en el exterior los próximos días 7,8 y 9 de mayo.
Sobre la Biblioteca de Mujeres, Seara aseguró que están trabajando "en su apertura y puesta en funcionamiento, un proyecto ilusionante que se creó en Madrid en 1985 de la mano de la Asociación Biblioteca de Mujeres, de ahí su nombre, cuyos fondos fueron donados al Instituto de la Mujer en 2007". La biblioteca estará compuesta por 30.000 libros "sobre la contribución y la presencia de las mujeres a lo largo de la historia".
Otra de las iniciativas que prepara este organismo es la proyección de películas dirigidas por mujeres españolas en municipios de más de 10.000 habitantes. Además, el instituto pondrá en marcha una estrategia de visibilidad de "modelos alternativas y valores de igualdad en Internet" y promoverá que en televisión no se ofrezcan "visiones caducas y estereotipadas de lo que es ser hombre y mujer".
FEMINISMO EN LA UNIVERSIDAD
En cuanto a la universidad, dijo que ésta "es un factor clave en el desarrollo de la igualdad" y señaló que el instituto seguirá fomentando "la visibilidad de estudios feministas". Además, afirmó que las unidades de igualdad de las universidades "son una respuesta a la falta de representación de las mujeres" en los centros universitarios y a las "resistencias que se presentan para incorporar el conocimiento y la experiencia femenina en el currículo universitario".
Seara defendió los criterios que utiliza su departamento para repartir las subvenciones y recalcó que el programa para elaborar 'El Mapa de Excitación Sexual del Clítoris' cuenta con la participación de la Universidad Complutense, la Rockefeller University y el Hamot Medical Center y servirá para poder reparar el aparato genital "en malformaciones congénitas y en casos de mutilación genital".
En este sentido, subrayó que el proyecto fue evaluada por la Agencia Española de Evaluación y Prospectiva del Ministerio de Ciencia e Innovación "obteniendo la máxima puntuación". "Si en vez de hablar de 'Mapa de Clítoris' el estudio hablara de genitoplastia no hubiera pasado nada", enfatizó.
IGULADAD EN LOS MUNICIPIOS
Para favorecer la igualdad en los municipios, el instituto creará "un banco de buenas prácticas que recoja las mejores iniciativas en este ámbito", elaborará una guía sobre conciliación adaptada a los municipios y organizará un encuentro con los más de cien ayuntamientos españoles que están aplicando la Carta Europea para la Igualdad.
Por su parte, la portavoz del PP, Susana Camarero, criticó que este organismo otorgue "chocantes" subvenciones a proyectos "que no casan bien con el delicado momento de crisis que padece España" y censuró que algunas de las organizaciones que reciben fondos públicos sean entidades "afines al PSOE, como la Fundación Isonomía".
Además, Camarero enfatizó que los proyectos sobre "feminismo egipcio, sobre las esclavas Euro-africanas entre los siglos XVI y XIX o el 'Mapa del Clítoris'" no son los principales problemas de las mujeres, por lo que pidió a Seara que se centre en resolver "el desempleo femenino, la carestía de la cesta de la compra, la conciliación de la vida familiar y laboral, la brecha salarial, la corresponsabilidad o la falta de guarderías".
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miércoles, 24 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
Evolución de la mujer en la publicidad
1890 a 1910:
- La imagen de la mujer se representaba con prósperas y abundantes mujeres en el campo.
1920:
- Se promueve la imagen de la mujer nacionalista.
1930:
- Se utilizan imágenes femeninas positivas que motiven a la gente después de la gran depresión.
- Comienzan a usarse modelos curvilíneas.
1940:
- Se usa la imagen de la mujer para mostrar lo vulnerable y valioso que puede ser el país en caso que los ataques entren a EE.UU.
1950:
- La mujer tiene poder de compra limitado.
1960:
- La publicidad se abre al sexo la juventud y la liberación.
- La imagen de a mujer abre el espectro desde voluptuosa a sofisticada o hippie.
- La aeromoza es la imagen de la mujer moderna, trabajadora, sofisticada, pero realizando labores de servicio.
1970:
- El lugar de la mujer es la casa.
- No toman decisiones importantes.
- Se abre la publicidad a más grupos étnicos.
1980:
- Es el punto más alto de las mujeres como objeto sexual.
- Mujeres sexys anuncian productos diseñados para el hombre.
1990:
- La mujer se preocupa por su cuidado personal.
- Enfatiza el cuidado del cuerpo.
2000:
- La mujer es independiente, puede vivir sola y compra productos de consumo para su placer.
- Mujeres "inteligentes" anuncian productos para mujeres "inteligentes".
- La imagen de la mujer se representaba con prósperas y abundantes mujeres en el campo.
1920:
- Se promueve la imagen de la mujer nacionalista.
1930:
- Se utilizan imágenes femeninas positivas que motiven a la gente después de la gran depresión.
- Comienzan a usarse modelos curvilíneas.
1940:
- Se usa la imagen de la mujer para mostrar lo vulnerable y valioso que puede ser el país en caso que los ataques entren a EE.UU.
1950:
- La mujer tiene poder de compra limitado.
1960:
- La publicidad se abre al sexo la juventud y la liberación.
- La imagen de a mujer abre el espectro desde voluptuosa a sofisticada o hippie.
- La aeromoza es la imagen de la mujer moderna, trabajadora, sofisticada, pero realizando labores de servicio.
1970:
- El lugar de la mujer es la casa.
- No toman decisiones importantes.
- Se abre la publicidad a más grupos étnicos.
1980:
- Es el punto más alto de las mujeres como objeto sexual.
- Mujeres sexys anuncian productos diseñados para el hombre.
1990:
- La mujer se preocupa por su cuidado personal.
- Enfatiza el cuidado del cuerpo.
2000:
- La mujer es independiente, puede vivir sola y compra productos de consumo para su placer.
- Mujeres "inteligentes" anuncian productos para mujeres "inteligentes".
La mujer en la sociedad española
Según las estadísticas de 1878, el número de mujeres que sabían leer no superaba el diez por ciento. En 1850, en toda España se contaba con 4.066 maestras, de las cuales solamente 1871 ejercían su profesión con título, cobrando un tercio menos que los maestros, de acuerdo al Real Decreto de 1847.
En 1857, fue promulgada la Ley de Instrucción Pública, que establecía la creación de escuelas para niños y niñas, dos por municipio, con una población no inferior a 500 habitantes; en municipios que no alcanzaron esta cifra, se admitía una sola escuela, pero respetando la norma de separación de los alumnos de distinto sexo.
En 1858, se creó la Escuela Normal de Maestras con pocos medios y con una serie de asignaturas limitadas a la lectura, gramática, aritmética, religión, pedagogía y labores.
Por todas partes imperan las teorías que sobre la educación de la mujer fueron puestas en vigor en el siglo XVIII, en las que se defenderá una mejor preparación de ésta que la capacitara para ser mejor esposa y madre; teorías que si en el pasado siglo fueron un paso adelante muy positivo, en el XIX debieran haberse dado por superadas. La idea de que la mujer tenía igual derecho que el hombre a la educación en cuanto que individuo, era compartida por muy pocos.
Un ejemplo de este retraso lo tenemos en obras como la de la vizcondesa de Barantes, titulada Plan nuevo de educación completa para una señorita al salir del colegio y El casamiento, del modo de verificarlo con acierto y La mujer, apuntes para un libro, de Severo Catalina.
Sin embargo, ya en los primeros años del reinado de Isabel II aparecen los primeros doctrinarios socialistas que, discípulos de Fourier y afincados en Cádiz y Barcelona principalmente, asumirán desde el primer momento la defensa de los derechos de la mujer y la denuncia de la injusticia a que se ve sometida.
Joaquín Abreu escribirá artículos sobre la condición femenina en El Nacional de Cádiz, y en Barcelona, N. Monturiol, como se verá más tarde. También aparecerán las primeras mujeres relacionadas con las ideas del socialismo utópico, como María José Zapata y Margarita de Celis.
Con la Restauración de 1875 la Iglesia recuperó la influencia en materia de educación. Ya se vio la actitud del ministro de Fomento, Osorio, contra los profesores universitarios seguidos de Sanz del Río, que dio lugar a la expulsión o retirada voluntaria de los que llevaron a cabo la fundación de la Institución Libre de Enseñanza.
En 1872, de 7.900.000 mujeres sólo 716.000 eran capaces de leer y escribir, a pesar de que la mano de obra femenina era algo superior al 20 por 100.
Ante el desinterés de los sucesivos gobiernos por la instrucción de la mujer, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer llevó a cabo campañas para la reforma de la educación, que dieron como resultado el cumplimiento, en 1877, del artículo 114 de la Ley de Instrucción Pública de 1857, por el que se recomendaba la creación de Escuelas Normales de provincia.
Con dos decretos de 1882, se lleva a cabo la reforma de estas escuelas dejando en manos de las maestras la dirección de las Escuelas de Párvulos. Las reformas, sin embargo, no obtuvieron el eco esperado, razón por la cual cuando los conservadores formaron gobierno, las medidas restrictivas tomadas por el ministro don Alejando Pidal, tampoco fueron debidamente contestadas por las personas afectadas.
Hay que comprender que muy pocas personas estaban capacitadas por aquellos años para calibrar las consecuencias de cualquier medida educativa, ya que por entonces los hombres analfabetos superaban el 61,5 por 100 y las mujeres el 81,2 por 100.
Por otra parte, leyendo los artículos de Concepción Sainz de Otero publicados por la Escuela Moderna (tomo XIII, bajo el epígrafe «El feminismo en España»), al referirse al éxito de la Escuela de Institutrices, fundada años antes por Fernando de Castro, nos dice que la mujer soltera ya no se queda para vestir santos, se queda para ejercer de maestra, de secretaria, de enfermera, de bibliotecaria…, a pesar de la falta de interés por la cultura de gran parte de la sociedad.
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es el primero de la historia de España en haber establecido una distribución de carteras ministeriales entre sexos con 50 por ciento de cargos ocupados por mujeres, medida criticada por muchos ya que se basa en colocar a políticos, en este caso políticas, en el gobierno «por cuota del 50%», en lugar de colocarlos por su valía y formación, a lo que se contestó desde el gobierno que nunca antes se había dado la oportunidad en un gobierno de España a las mujeres, a demostrar su valía en las mismas condiciones que a un hombre y que la sociedad de hoy en día está sobradamente preparada. Todos los cargos de gobiernos anteriores eran ocupados por más hombres que mujeres, aunque la presencia de mujeres era cada vez mayor, coincidiendo con una mayoritaria incorporación de éstas a la universidad y después a la actividad política mediante la afiliación y una mayor experiencia y formación para la actividad política.
En 1857, fue promulgada la Ley de Instrucción Pública, que establecía la creación de escuelas para niños y niñas, dos por municipio, con una población no inferior a 500 habitantes; en municipios que no alcanzaron esta cifra, se admitía una sola escuela, pero respetando la norma de separación de los alumnos de distinto sexo.
En 1858, se creó la Escuela Normal de Maestras con pocos medios y con una serie de asignaturas limitadas a la lectura, gramática, aritmética, religión, pedagogía y labores.
Por todas partes imperan las teorías que sobre la educación de la mujer fueron puestas en vigor en el siglo XVIII, en las que se defenderá una mejor preparación de ésta que la capacitara para ser mejor esposa y madre; teorías que si en el pasado siglo fueron un paso adelante muy positivo, en el XIX debieran haberse dado por superadas. La idea de que la mujer tenía igual derecho que el hombre a la educación en cuanto que individuo, era compartida por muy pocos.
Un ejemplo de este retraso lo tenemos en obras como la de la vizcondesa de Barantes, titulada Plan nuevo de educación completa para una señorita al salir del colegio y El casamiento, del modo de verificarlo con acierto y La mujer, apuntes para un libro, de Severo Catalina.
Sin embargo, ya en los primeros años del reinado de Isabel II aparecen los primeros doctrinarios socialistas que, discípulos de Fourier y afincados en Cádiz y Barcelona principalmente, asumirán desde el primer momento la defensa de los derechos de la mujer y la denuncia de la injusticia a que se ve sometida.
Joaquín Abreu escribirá artículos sobre la condición femenina en El Nacional de Cádiz, y en Barcelona, N. Monturiol, como se verá más tarde. También aparecerán las primeras mujeres relacionadas con las ideas del socialismo utópico, como María José Zapata y Margarita de Celis.
Con la Restauración de 1875 la Iglesia recuperó la influencia en materia de educación. Ya se vio la actitud del ministro de Fomento, Osorio, contra los profesores universitarios seguidos de Sanz del Río, que dio lugar a la expulsión o retirada voluntaria de los que llevaron a cabo la fundación de la Institución Libre de Enseñanza.
En 1872, de 7.900.000 mujeres sólo 716.000 eran capaces de leer y escribir, a pesar de que la mano de obra femenina era algo superior al 20 por 100.
Ante el desinterés de los sucesivos gobiernos por la instrucción de la mujer, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer llevó a cabo campañas para la reforma de la educación, que dieron como resultado el cumplimiento, en 1877, del artículo 114 de la Ley de Instrucción Pública de 1857, por el que se recomendaba la creación de Escuelas Normales de provincia.
Con dos decretos de 1882, se lleva a cabo la reforma de estas escuelas dejando en manos de las maestras la dirección de las Escuelas de Párvulos. Las reformas, sin embargo, no obtuvieron el eco esperado, razón por la cual cuando los conservadores formaron gobierno, las medidas restrictivas tomadas por el ministro don Alejando Pidal, tampoco fueron debidamente contestadas por las personas afectadas.
Hay que comprender que muy pocas personas estaban capacitadas por aquellos años para calibrar las consecuencias de cualquier medida educativa, ya que por entonces los hombres analfabetos superaban el 61,5 por 100 y las mujeres el 81,2 por 100.
Por otra parte, leyendo los artículos de Concepción Sainz de Otero publicados por la Escuela Moderna (tomo XIII, bajo el epígrafe «El feminismo en España»), al referirse al éxito de la Escuela de Institutrices, fundada años antes por Fernando de Castro, nos dice que la mujer soltera ya no se queda para vestir santos, se queda para ejercer de maestra, de secretaria, de enfermera, de bibliotecaria…, a pesar de la falta de interés por la cultura de gran parte de la sociedad.
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es el primero de la historia de España en haber establecido una distribución de carteras ministeriales entre sexos con 50 por ciento de cargos ocupados por mujeres, medida criticada por muchos ya que se basa en colocar a políticos, en este caso políticas, en el gobierno «por cuota del 50%», en lugar de colocarlos por su valía y formación, a lo que se contestó desde el gobierno que nunca antes se había dado la oportunidad en un gobierno de España a las mujeres, a demostrar su valía en las mismas condiciones que a un hombre y que la sociedad de hoy en día está sobradamente preparada. Todos los cargos de gobiernos anteriores eran ocupados por más hombres que mujeres, aunque la presencia de mujeres era cada vez mayor, coincidiendo con una mayoritaria incorporación de éstas a la universidad y después a la actividad política mediante la afiliación y una mayor experiencia y formación para la actividad política.
Y llegó la hora!
Las mujeres han asumido, unas de forma voluntaria y otras como víctimas de las circunstancias, y también han realizado en la historia roles que hoy, en las circunstancias históricas actuales, es necesario revisar porque las condiciones han variado y el cambio de mentalidad, los avances científicos, los avances tecnológicos, la secularización, han dado lugar a un cambio de valores y una nueva forma de vida de las personas.
El mundo de las mujeres hasta hace apenas un siglo, se reducía al hogar, y su papel en la sociedad se limitaba a ser buena hija, buena madre y buena esposa. El mundo, fuera de las paredes de la casa, no era para ellas, no les estaba permitido- sino que lo vivían a través de la ventana de su casa. Eran las eternas espectadoras, nunca la primera actriz.
Carmen Alberdi (2002) en la conferencia "La igualdad nos dará una sociedad mejor" afirma: "hemos vivido en un pacto social por el que el hombre y la mujer tenían papeles predeterminados en la vida, el hombre el poder y a la mujer la reproducción y la casa, a la mujer se la asociaba además con fragilidad, sumisión, ligereza, propiciando estereotipos que se han arraigado". En la misma conferencia insistió en la necesidad de un cambio social que termine con la pobreza de capacidad, es decir, de la carencia de instrumentos y preparación que mantiene a la mujer alejada del poder y de los ámbitos de decisión, debiendo compartir la mujer con el hombre el espacio público y privado.
Así mismo, Victoria Camps (1998) afirma que el siglo XXI será el siglo de las mujeres, ya que hoy nadie puede detener el movimiento surgido para la igualdad de oportunidades. También afirma que aún hay hoy grandes obstáculos para alcanzar esa igualdad, ya que en la vida privada se sigue discriminando a la mujer y el acceso de la mujer a cargos y puestos de mayor responsabilidad avanza muy despacio.
En el transcurso de las dos últimas décadas se ha pretendido estar atentos a las situaciones de discriminación que se producen tanto en nuestras aulas como en el entorno socioeducativo, en el mundo de trabajo y en general, en la sociedad. Y la discriminación sexista ha sido, sin duda, una de las situaciones más cuidadosa y permanentemente abordadas.
“Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del evangelio pueden ayudar mucho a que la humanidad no decaiga” (Mensaje del Concilio a las Mujeres, 8 de diciembre de 1965: AAS 58,1966 13-14).
La frase está en presente. Nos interesa recordarla pues insiste en que es ahora cuando la vocación, la misión de la mujer se puede cumplir en sí misma y en la sociedad con toda su fuerza y en todas sus dimensiones.
El tiempo que vivimos, como nunca antes en la historia, ofrece a la mujer que siente la necesidad y el deseo de penetrar el campo profesional, amplias posibilidades para hacerse presente en la sociedad, con todo su «genio femenino», es decir, con todas las cualidades y riquezas de su feminidad. Ella puede, ahora, ejercer un influjo creativo, renovador, humanizador, en todos los ámbitos de la vida social: empresa, política, ciencia, medicina, educación, cultura, medios de comunicación, etc.
El mundo de hoy, por lo tanto, se abre ante la mujer, como un campo, para que ella plante la semilla de su feminidad y ésta pueda dar fruto. La mujer puede salir, prolongar su «don de sí» más allá de su ámbito familiar, como una forma de multiplicar su capacidad de donación y, con ello, su realización como mujer.
Pero este «salir» para hacerse presente en la sociedad, no es sólo un medio para que ella se realice. Es, de igual manera, un beneficio para la misma sociedad. El mundo de las empresas humanas, de las decisiones humanas, de la cultura y la comunicación, necesita enriquecerse de todo aquello que la mujer puede aportar. Necesita precisamente de «lo femenino». Y necesita lo femenino no para suplir «lo masculino» sino para complementarlo, para potenciar y enriquecer el «todo» de la sociedad humana. Por eso es importante, antes de describir este horizonte de proyección, que la mujer se descubra necesaria para el mundo «en tanto que mujer». Aún cuando ella no perciba que es necesaria, cuando falta la mujer en un hogar, se nota, y los hijos son los primeros que la echan de menos haciendo ver cuánto la necesitan. De la misma manera nuestra sociedad, aunque no lo diga, echa de menos «lo femenino».
El primer papel de la mujer en la sociedad consistirá, por tanto, en que sea ella misma. Con toda su identidad, con toda su feminidad. Es verdad que muchos sistemas y estructuras deben cambiar. Es verdad que todavía no se reconoce del todo que la mujer es necesaria en determinados ámbitos de la sociedad. Pero también es verdad que la mujer no siempre ha luchado por penetrar las esferas sociales en tanto que mujer. O se ha quedado al margen, o, cuando se ha metido dentro, llámese mundo profesional o político, lo ha hecho disfrazándose de varón.
Queremos anotar, sin embargo, que esta participación directa de la mujer en la sociedad, más allá de la esfera familiar, de ninguna manera debe pensarse como algo obligatorio e indispensable para todas las mujeres.
Habrá mujeres que desearán entregarse de lleno a su familia sin realizar ningún trabajo profesional fuera del hogar. Si la mujer siente que así está llamada a realizar su don de sí, debe hacerlo con seguridad y satisfacción. En esa misión de madre y educadora ella florecerá en toda su feminidad y se realizará como mujer. Obligar a la mujer a trabajar fuera del hogar sin permitirle opción sería concebir la realización de su identidad en términos de productividad y no de donación personal.
En este caso, sin embargo, es ciertamente recomendable que, en la medida que sus obligaciones familiares se lo permitan, ofrezca su aportación a la sociedad colaborando en obras de solidaridad, promoviendo el bien común y fomentando los valores humanos auténticos entre la gente que la rodee.
Como no nos es posible tocar cada una de las posibles profesiones o actividades en las que la mujer se puede proyectar, trataremos de agruparlas en los siguientes ámbitos. El mundo de la educación sería otro campo de proyección social por ser la educación parte de la vocación de la mujer, como una expresión y prolongación de su maternidad. Tratamos en último lugar el tema del equilibrio entre la vida familiar y trabajo por ser uno de los retos principales que tiene la mujer de hoy de cara a su misión en la sociedad.
Aunque hablemos exclusivamente de la mujer y del papel que esta desempeña, también hay hombres que luchan por alcanzar algún día dicha igualdad.
A continuación os dejamos la dirección de una organización hecha por hombres y para hombres que buscan inculcar ese valor de igualdad.
www.ahige.org
El mundo de las mujeres hasta hace apenas un siglo, se reducía al hogar, y su papel en la sociedad se limitaba a ser buena hija, buena madre y buena esposa. El mundo, fuera de las paredes de la casa, no era para ellas, no les estaba permitido- sino que lo vivían a través de la ventana de su casa. Eran las eternas espectadoras, nunca la primera actriz.
Carmen Alberdi (2002) en la conferencia "La igualdad nos dará una sociedad mejor" afirma: "hemos vivido en un pacto social por el que el hombre y la mujer tenían papeles predeterminados en la vida, el hombre el poder y a la mujer la reproducción y la casa, a la mujer se la asociaba además con fragilidad, sumisión, ligereza, propiciando estereotipos que se han arraigado". En la misma conferencia insistió en la necesidad de un cambio social que termine con la pobreza de capacidad, es decir, de la carencia de instrumentos y preparación que mantiene a la mujer alejada del poder y de los ámbitos de decisión, debiendo compartir la mujer con el hombre el espacio público y privado.
Así mismo, Victoria Camps (1998) afirma que el siglo XXI será el siglo de las mujeres, ya que hoy nadie puede detener el movimiento surgido para la igualdad de oportunidades. También afirma que aún hay hoy grandes obstáculos para alcanzar esa igualdad, ya que en la vida privada se sigue discriminando a la mujer y el acceso de la mujer a cargos y puestos de mayor responsabilidad avanza muy despacio.
En el transcurso de las dos últimas décadas se ha pretendido estar atentos a las situaciones de discriminación que se producen tanto en nuestras aulas como en el entorno socioeducativo, en el mundo de trabajo y en general, en la sociedad. Y la discriminación sexista ha sido, sin duda, una de las situaciones más cuidadosa y permanentemente abordadas.
“Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del evangelio pueden ayudar mucho a que la humanidad no decaiga” (Mensaje del Concilio a las Mujeres, 8 de diciembre de 1965: AAS 58,1966 13-14).
La frase está en presente. Nos interesa recordarla pues insiste en que es ahora cuando la vocación, la misión de la mujer se puede cumplir en sí misma y en la sociedad con toda su fuerza y en todas sus dimensiones.
El tiempo que vivimos, como nunca antes en la historia, ofrece a la mujer que siente la necesidad y el deseo de penetrar el campo profesional, amplias posibilidades para hacerse presente en la sociedad, con todo su «genio femenino», es decir, con todas las cualidades y riquezas de su feminidad. Ella puede, ahora, ejercer un influjo creativo, renovador, humanizador, en todos los ámbitos de la vida social: empresa, política, ciencia, medicina, educación, cultura, medios de comunicación, etc.
El mundo de hoy, por lo tanto, se abre ante la mujer, como un campo, para que ella plante la semilla de su feminidad y ésta pueda dar fruto. La mujer puede salir, prolongar su «don de sí» más allá de su ámbito familiar, como una forma de multiplicar su capacidad de donación y, con ello, su realización como mujer.
Pero este «salir» para hacerse presente en la sociedad, no es sólo un medio para que ella se realice. Es, de igual manera, un beneficio para la misma sociedad. El mundo de las empresas humanas, de las decisiones humanas, de la cultura y la comunicación, necesita enriquecerse de todo aquello que la mujer puede aportar. Necesita precisamente de «lo femenino». Y necesita lo femenino no para suplir «lo masculino» sino para complementarlo, para potenciar y enriquecer el «todo» de la sociedad humana. Por eso es importante, antes de describir este horizonte de proyección, que la mujer se descubra necesaria para el mundo «en tanto que mujer». Aún cuando ella no perciba que es necesaria, cuando falta la mujer en un hogar, se nota, y los hijos son los primeros que la echan de menos haciendo ver cuánto la necesitan. De la misma manera nuestra sociedad, aunque no lo diga, echa de menos «lo femenino».
El primer papel de la mujer en la sociedad consistirá, por tanto, en que sea ella misma. Con toda su identidad, con toda su feminidad. Es verdad que muchos sistemas y estructuras deben cambiar. Es verdad que todavía no se reconoce del todo que la mujer es necesaria en determinados ámbitos de la sociedad. Pero también es verdad que la mujer no siempre ha luchado por penetrar las esferas sociales en tanto que mujer. O se ha quedado al margen, o, cuando se ha metido dentro, llámese mundo profesional o político, lo ha hecho disfrazándose de varón.
Queremos anotar, sin embargo, que esta participación directa de la mujer en la sociedad, más allá de la esfera familiar, de ninguna manera debe pensarse como algo obligatorio e indispensable para todas las mujeres.
Habrá mujeres que desearán entregarse de lleno a su familia sin realizar ningún trabajo profesional fuera del hogar. Si la mujer siente que así está llamada a realizar su don de sí, debe hacerlo con seguridad y satisfacción. En esa misión de madre y educadora ella florecerá en toda su feminidad y se realizará como mujer. Obligar a la mujer a trabajar fuera del hogar sin permitirle opción sería concebir la realización de su identidad en términos de productividad y no de donación personal.
En este caso, sin embargo, es ciertamente recomendable que, en la medida que sus obligaciones familiares se lo permitan, ofrezca su aportación a la sociedad colaborando en obras de solidaridad, promoviendo el bien común y fomentando los valores humanos auténticos entre la gente que la rodee.
Como no nos es posible tocar cada una de las posibles profesiones o actividades en las que la mujer se puede proyectar, trataremos de agruparlas en los siguientes ámbitos. El mundo de la educación sería otro campo de proyección social por ser la educación parte de la vocación de la mujer, como una expresión y prolongación de su maternidad. Tratamos en último lugar el tema del equilibrio entre la vida familiar y trabajo por ser uno de los retos principales que tiene la mujer de hoy de cara a su misión en la sociedad.
Aunque hablemos exclusivamente de la mujer y del papel que esta desempeña, también hay hombres que luchan por alcanzar algún día dicha igualdad.
A continuación os dejamos la dirección de una organización hecha por hombres y para hombres que buscan inculcar ese valor de igualdad.
www.ahige.org
pero...¿Qué es sexismo?
Se llama sexismo a la discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro. El sexismo tiene variantes como el machismo, el hembrismo y otros.
Ciertas formas de discriminación sexual son ilegales en muchos países, pero casi todos tienen leyes que otorgan derechos, privilegios o responsabilidades especiales a uno u otro sexo.
Más adelante se explican las principales formas de sexismo entre las que destacan, como ya dijimos, el machismo y el hembrismo, las cuales están delimitadas por el feminismo, el cual es el que aboga por la igualdad entre hombres y mujeres.
Ciertas formas de discriminación sexual son ilegales en muchos países, pero casi todos tienen leyes que otorgan derechos, privilegios o responsabilidades especiales a uno u otro sexo.
Más adelante se explican las principales formas de sexismo entre las que destacan, como ya dijimos, el machismo y el hembrismo, las cuales están delimitadas por el feminismo, el cual es el que aboga por la igualdad entre hombres y mujeres.
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